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Global Unity: el tercer disfraz de una misma estafa

En menos de un año una empresa ha cambiado tres veces de casaca: todo comenzó con WCM777, que luego se convirtió en Kingdom777 y ahora asume el nombre de Global Unity.

Este único hecho —el frecuente cambio de nombre— sería más que suficiente para desatar la desconfianza de los afiliados.

Pero desde el principio todo parecía más un sueño que un negocio real. WCM777 ofrecía salvar el mundo ante un inminente colapso económico inminente y de dimensiones nunca vistas. Soñadores e ilusos se acercaron por igual, y los oportunistas afilaron sus cuchillos para sacarle una jugosa tajada a la inocencia de algunos inversores.

estafa

LAS PROMESAS

WCM777 prometía hacer realidad un sueño. Ganar sin mover un dedo. Depositar algo de dinero y empezar a recibir a cambio, cómodamente, una cifra que podía ser de 2.000 dólares diarios —¡diarios!—. No era poca cosa.

Pero, como es habitual, a las víctimas de estafas piramidales les cuesta mucho salir del letargo y desconfiar. Un solo síntoma de mejoría —una aparente y quizás falsa buena nueva— les es suficiente para confiar otra vez. Cierran los ojos o se tapan los oídos ante hechos concretos, comprobables: retrasos en los pagos prometidos, persecuciones judiciales en otras naciones, los rumores sobre estafa

A simple vista, sin usar lupa, Global Unity no parece generar mucha confianza. Sobre todo por el hecho de que la empresa sigue haciendo promesas, pero nada de hechos concretos.

Pero las víctimas potenciales aparecen siempre. Dos mil dólares como inversión para alcanzar un sueño. El sueño efímero siempre de ganar y ganar sin trabajar ni desvelarse.

¿CÓMO FUNCIONA GLOBAL UNITY?

En voz de sus promotores españoles, Global Unity tiene como objetivo ganar dinero. ¿Cómo? Ganar dinero sin necesidad de utilizar papel moneda —ni dólares, euros, o cualquier otra divisa—, sino a través de una moneda virtual que ellos nombran Unity Points (UP).

Los UP estarían alejados de las crisis de las divisas internacionales —devaluadas algunas por la crisis— y del mandato de las entidades bancarias —muchas acusadas de corrupción y mal manejo de fondos—. Todo para beneficiar a una amplia “comunidad financiera independiente”, como llaman a Global Unity.

La moneda virtual de Global Unity serviría a cualquier persona en el mundo con conexión a Internet, afiliado a la empresa. Negocio global —pero no se especifica mucho qué negocio, aunque parece que se privilegia el almacenamiento en la nube— y hecho nada más y nada menos que desde casa. ¿Tentador, no?

El plan de pagos que ofrece Global Unity le resultará muy atractivo. Ellos beneficiarán a todos, tanto a los afiliados “activos” como a los “pasivos” en base a las “ventas globales” y “ganancias compartidas”. Dinero constante entrando al bolsillo de los afiliados casi sin esfuerzo. Demasiado bueno para ser real.

He aquí un video donde Iván Grima y Santi Fuentes explican —y nos intentan vender como la octava maravilla— el esquema de funcionamiento de Global Unity y nos intentan seducir con la promesa de fantasiosas ganancias:

 

¿UN FALLO EN LA WEB?

Muchos inversores comenzaron a dudar cuando la página web de Kingdom777 quedó fuera de servicio sin previo aviso. Pero, como suele ocurrir en estos casos, basta una buena nueva, una mínima esperanza, para que la confianza de los crédulos retorne al carril y la pirámide siga creciendo, a pesar de su base endeble.

Un fallo en la web resulta sumamente sospechoso para cualquier inversor inteligente. Un cambio de nombre es aún más dudoso, pero así —rebautizándose— lo que ahora conocemos como Global Unity parecía expiar sus pecados y quienes entregaron sus ahorros al espejismo de la riqueza sin esfuerzo, volvían al sendero de la confianza. Nada alienta tanto la imprudencia como el anhelo de riquezas o poder fácil.

Hasta ahora, sin ir mucho a fondo, Global Unity nos muestra el solapado colmillo típico de las estafas Ponzi. Podría ser sólo una duda, pero basta una duda, por mínima que sea, para desaconsejar siempre una inversión cualquiera. Cómo dice el sabio consejo: “ante la duda, abstente”.

piramide

Pero los vendedores piramidales parecen escapar de la responsabilidad y siempre encuentran las palabras correctas para seguir contando con la confianza de los más ingenuos. Son empresarios emprendedores de verbo fácil —¿alguien lo duda?— y su entusiasmo suele contagiar a las víctimas de la estafa.

UNA MIRADA AL TURBIO PASADO DE GLOBAL UNITY

Los antecedentes son importantes. La abuela de Global Unity, es decir, WCM777, fue bloqueada en varias naciones, entre ellas los Estados Unidos. La empresa enfrentó innumerables problemas legales y su sitio web no funcionaba nada bien (las listas de servicios contra el fraude incluyeron el dominio WCM777.com entre los menos confiables).

Para incrementar las sospechas, Renato Rodríguez, un pastor evangélico, utilizó su influencia religiosa para venderle a los fieles las “bondades” —casi divinas, por cierto— de WCM777.

Luego vino la primera mudanza. WCM777.com se convirtió en Kingdom777.com. La empresa pidió a todos sus miembros eliminar cualquier contenido relacionado con el anterior dominio. Era, a las claras, una operación de limpieza y eliminación de pruebas y antecedentes, pero muchos inversores vieron en el cambio nada más que un paso de un proceso evolutivo ascendente, la consolidación de un proyecto.

Pero Kingdom777.com entró rápidamente en la lista de sitios sospechosos. Las autoridades, por su parte, se pusieron sobre aviso y alertaron que quizás todo se trataba de una maniobra evasiva de los líderes de la empresa.

La confianza decreció a medida que aumentaban las sospechas de los inversores. Comenzaron los impagos —resultado típico en este tipo de estafas del sistema Ponzi—, pero Kingdom777 seguía en su plan de vender sueños peregrinos de riqueza.

En medio de todo, la web de Kingdom777 estuvo inaccesible durante dos semanas. Los líderes de la empresa argumentaron razones de mantenimiento —cuando se trataba en realidad de otra mudanza apresurada—. Tras 15 días, reapareció Kingdom777 bajo otro nombre: Global Unity. La confianza volvió a hacer presa en los inversores más fanáticos y confiados.

MÁS DUDAS A LA VISTA

Basta una breve observación del dominio www.global-unity.net para que se disparen las sospechas. Enlaces no funcionales, páginas estáticas, políticas de privacidad obsoletas… todo un rosario de incongruencias, incluida una deficiente información de contacto.

Algunos de los nombres asociados a Global Unity —negocio bajo el eslogan de “red de capital social”— son reconocidos en anteriores experimentos piramidales desastrosos. Francisco José Romero, justificador de las dos semanas de mantenimiento de la web y rostro visible para los clientes en las redes sociales; e Iván Grima, trabajaron para Organo Gold, un grupo engañoso donde muchos aprendieron los secretos de estafas piramidales.

Muchos de los hombres ubicados en puestos secundarios dentro de Organo Gold hoy están en cargos de mayor rango dentro de la pirámide de Global Unity, y mientras sus oportunidades de obtener beneficios aumenta, la mayoría de los inversores (esos que constituyen la base gigantesca de la pirámide) verán cómo se evaporan sus ahorros.

Otro de los asociados a Global Unity es Santiago Fuentes, un viejo zorro, conocedor a fondo de las estructuras de estafa piramidal, con experiencia en Organo Gold e imputado por fraude en países como España y Panamá.

Este señor no se ocultaba, daba la cara. Se mostraba en la red como un hombre de negocios exitoso —auto caro, casa nueva—. Su imagen seducía a los más inocentes, pero era solo eso, una imagen-fachada.

imagen fachada

Fuentes, Grima y Romero contribuyeron a cimentar la confianza de los que dudaron de Global Unity. Son el rostro visible de una mentira multiplicada que aseguraba falsas alianzas con MasterCard, Mercedes-Benz o luminarias del espectáculo como el actor Andy García.

MALAS NOTICIAS

No hay buenas noticias para aquellos que invirtieron su dinero en WCM777, Kingdom777 o Global Unity. Su capital desapareció y no les será devuelto. La única ganancia es el conocimiento adquirido tras el tropezón.

Una moraleja: no es bueno creer en soluciones de negocio mágicas. Los golpes de suerte son muy poco frecuentes. Trabajo constante y cualificación son las verdaderas claves del éxito.

Global Unity ha anunciado su crisis. ¿Seguirá usted apostando a ese caballo?

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